De quien es la culpa

Al poco de fichar Mourinho por el Manchester United los medios españoles se hicieron eco del adelanto de un libro que se iba a publicar poco después de comenzada la temporada y que era, supuestamente, un retrato íntimo y personal del entrenador. Lo que le interesó a la prensa de aquí fue un capítulo en concreto en el que se hablaba de una falta de unión en el vestuario del Real Madrid porque Essien había celebrado su cumpleaños y sólo habían ido Modrić y Ricardo Carvalho. La cosa se quedó ahí. Como viene siendo habitual, nadie se molestó en ir más allá de copiar o contar lo que ya había publicado la página web de algún periódico que no era el suyo. Es el nuevo periodismo, que vive casi sin corresponsales y explica la realidad leyendo Twitter y portales de Internet. Yo, interesado en saber más, me compré el libro.
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Reconozco que, en el momento de adquirir el volumen, desconocía por completo que su autor, Robert Beasley, fuese un jefecillo de un diario inglés sensacionalista, adulador hasta lo enfermizo de José Mourinho. Desconocía también que había escrito el texto basándose en un puñado de entrevistas que le había realizado al técnico a lo largo de su carrera y unos cuantos SMS que se habían intercambiado. Un tanto osado por su parte pretender escribir el perfil de un personaje sin apenas saber de él. Un tanto ingenuo por la mía el haber creído que el escrito podía tener cierto interés. Pero más allá de esto, de la lectura de lo publicado se sacaba una conclusión clara: Mourinho filtra a la prensa más cosas de las que nos imaginamos. Sí, aquel que buscaba chivatos en el vestuario del Madrid, lleva pasando información confidencial a los medios toda su carrera.
Ibrahimovic al Barça, Diego Costa al Chelsea, oferta del Chelsea por Rooney, el propio Mourinho al Madrid y luego al Chelsea de vuelta… Son algunas de las exclusivas que, vía mensaje de texto, el técnico tuvo a bien revelarle al autor de la obra. También le reveló, aunque equivocadamente, que Guardiola iba a fichar por el Manchester City. Lo hizo además en la misma semana en la que el Bayern anunció de manera oficial la contratación de Pep. Un error grave que dejó en evidencia al periódico para el que trabajaba su confidente y por el que Mourinho pidió disculpas. Sin embargo, al mismo tiempo, culpó a Guardiola por haberle confundido ya que, al parecer, había contactado con un fisio amigo muy cercano de alguien perteneciente al staff del propio Mourinho y le había preguntado si quería irse a Inglaterra. Solo había que averiguar el equipo. Y como al Chelsea no se iba a ir porque ya se marchaba él y al United tampoco porque todavía estaba Ferguson (aunque se anunció su marcha unos meses después), el único destino posible tenía que ser el City.
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Por supuesto, Mourinho fue perdonado y la acusación de que Guardiola había conspirado en su contra, dada por válida. Quiero pensar que para cualquiera con dos dedos de frente, esto no tiene ningún sentido. Al menos para mí no lo tiene. Mourinho se pasó de listo y el periodista no hizo su trabajo como debía, ya que no consultó una segunda fuente. Me pregunto ahora, tras la estrepitosa eliminación del United en la Champions a manos del Sevilla, si Guardiola también será señalado por el escritor de cámara de Mourinho como responsable del acontecimiento. Al menos esta vez, la información es la que es y no ha hecho falta filtrar nada. Algo es algo.